Rescate en Ulriken

Dice un amigo que lo bueno de la sanidad noruega es que puede enviar un helicóptero al sitio más recóndito donde hayas tenido la desgracia de partirte una pierna. Oportunidades para lesionarse hay, como ya hemos visto en otras ocasiones.

En este caso, el helicóptero voló hasta Ulriken, una de las montañas que circundan la ciudad de Bergen (donde me encuentro). Dos horas de subida y algo menos de bajada que valen la pena para disfrutar de unas hermosas vistas de la ciudad. El herido compensó, sin duda alguna, los altos impuestos a los que se ven sometidos los contribuyentes en este país para garantizar un sistema público con muchas prestaciones.

Durante la bajada pudimos comprobar cómo varios operarios arreglaban el teleférico, dejándonos unas fotos a contraluz maravillosas.

Todas las fotos aquí.

Noruega, sede radiofónica de la resistencia birmana

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Noruega ha sido, tradicionalmente, lugar de paso o acogida para los que huyen. Pasó con los exiliados chilenos durante la dictadura de Pinochet (en Bergen la mayor comunidad hispana es de ese país por ese motivo) y pasa ahora con los birmanos, que tienen una radio en Oslo que sirve de altavoz, al estilo pirenaico, para tantos birmanos castigados por la dictadura que dispara estos días contra los manifestantes. Leo en elmundo.es

Desde Oslo, a varios miles de kilómetros de distancia, emite su señal la radio ‘Voz Democrática de Birmania’, probablemente la más importante fuente de información para la población de Myanmar. De hecho, muchas de las imágenes de las manifestaciones en Myanmar emitidas en medios internacionales han sido grabadas por reporteros de esta radio.

Está estación de radio y televisión pirata, con sede en Noruega, es el mejor ejemplo de cómo los nuevos medios de comunicación pueden servir como instrumento para impulsar la democracia en países dónde la opacidad informativa es total. La emisora fue creada con fondos noruegos en 1991, poco después de que se le otorgara el Premio Nobel de la Paz a la dirigente opositora birmana Aung San Suu Kyu. Hasta ahora transmitía dos horas por día por onda corta y desde hace poco tiempo también por satélite.

La generalización de la ola de protestas contra el régimen militar en Rangún ha llevado en estos días a ampliar las emisiones a siete horas diarias.

Ánimo y que la hospitalidad noruega ayude.

Llenando de soles sus venas

Hoy no hay vídeo sino audio (y menuda canción).

Carlos Chaouen. Semilla en la tierra, del disco Universo Abierto

Y cada uno en su camino
va cantando espantando sus penas
Y cada cual en su destino
va llenando de soles sus venas.
Y yo aquí sigo en mi trinchera, corazón
tirando piedras,
contra la última frontera
la que separa el mar del cielo
del color de tus maneras,
la que me lleva a la guerra,
a ser semilla en la tierra.

Pasión por el fútbol

capitan.jpgCuando vives en el extranjero echas de menos el jamón, la tortilla o una terracita a media tarde. Del mismo modo, es muy posible que exaltes aquellas cosas que te recuerden a tu casa. Me pasó cuando me trasladé a Madrid y me pasa ahora cuando dejo España.

Por eso he visto el último partido del Real Madrid, el que enfrentó al equipo de Schuster con el Werder Bremen. El encuentro tenía un plus de interés debido a la presencia de una colonia de alemanes y otra de españoles, hambrientas ambas de goles.

Dos de mis amigos en Bergen, Alberto y Christian, son de esos futboleros que insultan a los jugadores (de su propio equipo) y viven al borde del infarto cualquier balón que pasa del medio campo.

Junto a ellos y algunos más vimos, alejados de las guerras del fútbol en TV (señal pirata), el partido. Curioso fue comprobar como, una vez más, los alemanes estaban entregados a su equipo (aunque no todos eran seguidores del Bremen). Entre los españoles había algún colchonero y algún barcelonista. También había un madridista que apostaba por el empate para llevarse la porra. Pura división, como siempre.

El partido comenzó y con él la tensión. Muchas oportunidades, algunos fallos, pero un Madrid claramente superior (qué voy a decir yo). La señal pirata iba y venía mientras los locutores alemanes, muy serios ellos, pronunciaban Casillas o Gago con un acento muy gracioso.

El final es público. El Real Madrid ganó 2-1 quizás mientras Serrat cantaba en Madrid Mediterráneo o Sabina Calle Melancolía. Ahora, Christian tendrá que cantar en el próximo karaoke del bar de la residencia y esperar al partido de vuelta. Para los españoles, la victoria es histórica, por cuanto había alemanes delante. Nos sentimos más optimistas que el presidente del Gobierno hablando de economía (de su “Championlí”). ¡Hemos ganado a Alemania!

Por cierto: la porra la gané yo.

1.- 1-0 para el Real Madrid. 2.- 1-1 (empata el Bremen)

3.- “¡¿Y ahora qué, eh?! 4.- “¡Falta! ¿Pero no ves que es falta?”

5.- Intermedio 6.- Segundo gol del Real Madrid.

7.- Experto en fútbol egipcio (antimadridista) 8.- La cara de la derrota.

Todas las fotos aquí.

Espíritu Erasmus

Una casa alquilada durante unos días, medio de transporte hasta el fiordo y Erasmus de seis nacionalidades distintas en un viaje motivado a partes iguales por la curiosidad y la aventura.

Fueron cuatro días de ‘Gran Hermano’ que depararon conversaciones y momentos como, por ejemplo, discusiones sobre la deriva del capitalismo cultural en pleno desayuno o el karaoke de imposibles canciones italianas o francesas en la voz de alemanes o canadienses.

Algunas de las fotos que he colgado (así como los vídeos) describen un espíritu universitario completamente distinto al que hasta ahora uno estaba acostumbrado.

Personas adultas, lejos de casa, sin conocer en realidad a los compañeros de viaje, se embarcan en una aventura adulta pero joven, seria pero nunca aburrida. Demostrado queda por los juegos y payasadas que nos fuimos inventando por el camino para pasar el rato.

Durante la convivencia cenamos cada día platos típicos de un país distinto, hicimos turnos para ducharnos (a veces con agua menos que templada) y charlamos hasta la madrugada, en algunos casos, de temas más interesantes que el último reality show o los muchos deberes que nos ponen en clase.


Por supuesto, además de todo esto, no perdimos el tiempo y subimos a un glaciar y a una montaña, desde donde pudimos disfrutar de arcoiris imposibles (tras horas de lluvia) o de vistas de fiordos que nos hicieron sentir hormigas en comparación con el paraje.

Yo estuve a punto de matarme. Y esta vez de verdad y sin exagerar un ápice. En una de las muchas abruptas cascadas que había que cruzar con una cuerda resbalé. Menos mal que un arbusto y un francés de Toulouse estaban allí para echarme una mano y evitar que me despeñase.

Con todo, pese a no llevar ropa impermeable o zapatos de montaña, el duro camino (guiado por un scout belga), las horas silenciosas para andar y pensar, no hay nada que pueda hacer balanza con la vista final o la sensación de tocar un glaciar y la nieve.

Es casi una metáfora. No todos traíamos unas buenas botas al viaje (o a Noruega), pero el poder de la curiosidad por aprender y por vivir una nueva experiencia está supliendo cualquier carencia, incluso las culturales o de idioma. Espíritu joven, en definitiva.

(Os dejo un par de vídeos: uno del viaje de ida y otro, sumándome a Romain y aunque no sea domingo de una canción coreada durante el viaje).

Las fotos del viaje | Otra visión del viaje, por Romain

Tú, gitana que adivinas

Tú, gitana. Una de las canciones más bonitas del grupo gallego Luar na Lubre. Canta Rosa Cedrón. La letra es de José Afonso, el creador del himno Grândola, vila morena, que sirvió de contraseña en la radio portuguesa para el inicio de la Revolución de los claveles en 1974.


Tú, gitana que adivinas
dímelo, pues no lo sé
si saldré de esta aventura
o si en ella moriré

O si en ella pierdo la vida,
o sin en ella triunfaré
Tú, gitana que adivinas
dímelo, pues no lo sé

El primer ministro y yo

Ni Aznar ni Zapatero quisieron nunca tomar un café conmigo. En cambio, a los primeros ministros noruegos te los encuentras en la calle. Supongo que algo tendrá que ver que el lunes haya elecciones locales y que la ‘entrevista’ haya tenido lugar en uno de las avenidas más importantes de la segunda ciudad del país.

Jens Stoltenberg, con su aparente cercanía (ya saben, las elecciones ‘acercan’ a los políticos) y su bien explotada mirada de actor de cine, reparte rosas mientras una banda de rock echa el cierre al mitin del partido socialista, del que es líder.

Sorprende lo fácil que es saludar al primer ministro. Lo escoltan apenas dos guardas de seguridad. Nada en comparación con sus colaboradores y personal de prensa (ver las fotos). Uno de ellos, probablemente su jefe de gabinete, es el autor de esta foto.

La explicación, según me cuentan los noruegos, es la ausencia de una amenaza terrorista clara (en Noruega, el terrorismo ocupa sólo páginas en Internacional) y los mítines no muy multitudinarios debido a la población del país, que permiten un contacto más directo con los electores.

Ante la mirada curiosa de varios compañeros del metal, no me he resistido a preguntarle por qué su gobierno pone tantas trabas a los barcos pesqueros gallegos en ’sus aguas’. Por supuesto, y tras la risa de los periodistas, ahí se acabó nuestra conversación. Antes le dio tiempo a preguntarme de qué parte de España venía y si votaba al PSOE de “Sapatero”.

En Bergen gobierna el partido conservador, que en forma de coalición de centro-derecha aspira a revalidar la mayoría suficiente para gobernar.

El lunes, él en su despacho y yo en mi habitación, estaremos pendientes de los resultados.

¡Mamá, quiero ser artista!”

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Por más que revisamos toda la sala del Vestlandske Kunstindustrimuseum, no encontramos ni el nombre de esta obra ni el de su autor. Quizás fuese parte del juego. Quizás el responsable de estos calzoncillos, a simple vista limpios, quiere que nosotros propusiésemos un título para esta estampa. La que sí propuso una reflexión fue una española en el libro de visitas.

No hace falta venirse hasta Noruega para escribir una entrada como ésta. En España y en cualquier país mínimamente civilizado hay obras de arte tan estúpidamente trogloditas, con la venia del autor.

En la misma línea de los calzoncillos de escayola descubrimos unas coloridas cajas de Lego o simples CD’s en vitrinas.

Además de todo esto, en los museos de Bergen hay buenas obras de arte, entre ellas algunos espléndidos Munch (sí, Edvard Munch, el expresionista autor de El Grito).

Todavía no he visto todas las salas, pero a parte de algunas tonterías, la ciudad es depositaria de una buena colección.

No obstante, lo que más gracia nos hizo de la visita no fueron los espejos mágicos, los pingüinos con culo humano o los primos noruegos de Kitty, sino un pequeño mounstro verde de Tony Oursier, graciosísimo hasta el final. El arte es diversión.

Cuando septiembre termine

“Here comes the rain again
falling from the stars
drenched in my pain again
becoming who we are

As my memory rests
but never forgets what I lost
wake me up when september ends”

Green Day | Wake Me Up When September Ends | Letra (inglés)

Inauguramos así la sección Música para el domingo.

En dos palabras: Peer Gynt

bergen.jpgCon un programa-bienvenida para estudiantes, la orquesta filarmónica dirigida por el jovial Andrew Litton nos obsequió con un par de brillantes interpretaciones y una muy buena velada.

Una fue la del famoso concierto para violín en Re Mayor de Tchaikovsky (el primer movimiento), por un solista excepcional.

La segunda fue la de la suite Peer Gynt, del compositor local Edvard Grieg. La suite alcanza la categoría de símbolo por ser la música de un berguense para la obra del también noruego Henrik Ibsen.

La orquesta de Bergen, dirigida por el propio maestro Grieg durante unos años, la interpretó con soltura (se la saben de memoria) y una gran riqueza de colores y matices.

En apenas unos días, el 4 de septiembre, se cumplirá el centenario de la muerte del compositor. Imagínense lo que supone la efeméride para la ciudad.

andrew_litton.jpgPara los estudiantes que asistimos al concierto, escuchar un adelanto tan suculento de la temporada supuso todo un acontecimiento. Como para abonarse.

Para mí, que escucho habitualmente música clásica, supuso una nostalgia terrible. En estas mismas fechas la banda de música de mi pueblo vive los días más agitados del año. Las fiestas patronales […] fueron, en muchas ocasiones, testigo de la suite de Grieg adaptada a una formación con distintos músicos e instrumentos y a un público muy heterogéneo. Eso sí, con el mismo espíritu universal que tiene la música para unir a las personas en la misma euforia sea cual sea su edad, condición social o trayectoria.

Como resultado de esa mezcla de emociones con la música como hilo conductor me siento, pese a la distancia o el idioma, un poquito más en casa.

Peer Gynt: La mañana | La muerte de Ase | Danza de Anitra | En la cueva del rey de las montañas | Concierto de Tchaikovsky para violín y orquesta, primer movimiento.