September 18, 2007 – 12:36 am | Por Daniel Basteiro

Una casa alquilada durante unos días, medio de transporte hasta el fiordo y Erasmus de seis nacionalidades distintas en un viaje motivado a partes iguales por la curiosidad y la aventura.
Fueron cuatro días de ‘Gran Hermano’ que depararon conversaciones y momentos como, por ejemplo, discusiones sobre la deriva del capitalismo cultural en pleno desayuno o el karaoke de imposibles canciones italianas o francesas en la voz de alemanes o canadienses.
Algunas de las fotos que he colgado (así como los vídeos) describen un espíritu universitario completamente distinto al que hasta ahora uno estaba acostumbrado.
Personas adultas, lejos de casa, sin conocer en realidad a los compañeros de viaje, se embarcan en una aventura adulta pero joven, seria pero nunca aburrida. Demostrado queda por los juegos y payasadas que nos fuimos inventando por el camino para pasar el rato.
Durante la convivencia cenamos cada día platos típicos de un país distinto, hicimos turnos para ducharnos (a veces con agua menos que templada) y charlamos hasta la madrugada, en algunos casos, de temas más interesantes que el último reality show o los muchos deberes que nos ponen en clase.

Por supuesto, además de todo esto, no perdimos el tiempo y subimos a un glaciar y a una montaña, desde donde pudimos disfrutar de arcoiris imposibles (tras horas de lluvia) o de vistas de fiordos que nos hicieron sentir hormigas en comparación con el paraje.
Yo estuve a punto de matarme. Y esta vez de verdad y sin exagerar un ápice. En una de las muchas abruptas cascadas que había que cruzar con una cuerda resbalé. Menos mal que un arbusto y un francés de Toulouse estaban allí para echarme una mano y evitar que me despeñase.
Con todo, pese a no llevar ropa impermeable o zapatos de montaña, el duro camino (guiado por un scout belga), las horas silenciosas para andar y pensar, no hay nada que pueda hacer balanza con la vista final o la sensación de tocar un glaciar y la nieve.
Es casi una metáfora. No todos traíamos unas buenas botas al viaje (o a Noruega), pero el poder de la curiosidad por aprender y por vivir una nueva experiencia está supliendo cualquier carencia, incluso las culturales o de idioma. Espíritu joven, en definitiva.
(Os dejo un par de vídeos: uno del viaje de ida y otro, sumándome a Romain y aunque no sea domingo de una canción coreada durante el viaje).
Las fotos del viaje | Otra visión del viaje, por Romain