¡Mamá, quiero ser artista!”

Por más que revisamos toda la sala del Vestlandske Kunstindustrimuseum, no encontramos ni el nombre de esta obra ni el de su autor. Quizás fuese parte del juego. Quizás el responsable de estos calzoncillos, a simple vista limpios, quiere que nosotros propusiésemos un título para esta estampa. La que sí propuso una reflexión fue una española en el libro de visitas.
No hace falta venirse hasta Noruega para escribir una entrada como ésta. En España y en cualquier país mínimamente civilizado hay obras de arte tan estúpidamente trogloditas, con la venia del autor.
En la misma línea de los calzoncillos de escayola descubrimos unas coloridas cajas de Lego o simples CD’s en vitrinas.
Además de todo esto, en los museos de Bergen hay buenas obras de arte, entre ellas algunos espléndidos Munch (sí, Edvard Munch, el expresionista autor de El Grito).
Todavía no he visto todas las salas, pero a parte de algunas tonterías, la ciudad es depositaria de una buena colección.
No obstante, lo que más gracia nos hizo de la visita no fueron los espejos mágicos, los pingüinos con culo humano o los primos noruegos de Kitty, sino un pequeño mounstro verde de Tony Oursier, graciosísimo hasta el final. El arte es diversión.
Un comenario en “¡Mamá, quiero ser artista!””
Por juanlu en Sep 8, 2007 | Responde
ey! por que no va a ser arte eso? preciso: por que no va a ser buen arte eso? la imaginacion, la originalidad, el sentido del espacio y sobre todo la expresion en si ya son suficientes… prefiero esas bragas a un cognazo de cuadro realista. Te propongo dos cosas: una, buscate un libro que se llama “ways of seeing”, de john berger; dos, si te gusta Munch, que a mi me encanta, no te pierdas el museo Munch de Oslo. Sigue contando cosas!