Espíritu Erasmus

Una casa alquilada durante unos días, medio de transporte hasta el fiordo y Erasmus de seis nacionalidades distintas en un viaje motivado a partes iguales por la curiosidad y la aventura.
Fueron cuatro días de ‘Gran Hermano’ que depararon conversaciones y momentos como, por ejemplo, discusiones sobre la deriva del capitalismo cultural en pleno desayuno o el karaoke de imposibles canciones italianas o francesas en la voz de alemanes o canadienses.
Algunas de las fotos que he colgado (así como los vídeos) describen un espíritu universitario completamente distinto al que hasta ahora uno estaba acostumbrado.
Personas adultas, lejos de casa, sin conocer en realidad a los compañeros de viaje, se embarcan en una aventura adulta pero joven, seria pero nunca aburrida. Demostrado queda por los juegos y payasadas que nos fuimos inventando por el camino para pasar el rato.
Durante la convivencia cenamos cada día platos típicos de un país distinto, hicimos turnos para ducharnos (a veces con agua menos que templada) y charlamos hasta la madrugada, en algunos casos, de temas más interesantes que el último reality show o los muchos deberes que nos ponen en clase.

Por supuesto, además de todo esto, no perdimos el tiempo y subimos a un glaciar y a una montaña, desde donde pudimos disfrutar de arcoiris imposibles (tras horas de lluvia) o de vistas de fiordos que nos hicieron sentir hormigas en comparación con el paraje.
Yo estuve a punto de matarme. Y esta vez de verdad y sin exagerar un ápice. En una de las muchas abruptas cascadas que había que cruzar con una cuerda resbalé. Menos mal que un arbusto y un francés de Toulouse estaban allí para echarme una mano y evitar que me despeñase.
Con todo, pese a no llevar ropa impermeable o zapatos de montaña, el duro camino (guiado por un scout belga), las horas silenciosas para andar y pensar, no hay nada que pueda hacer balanza con la vista final o la sensación de tocar un glaciar y la nieve.
Es casi una metáfora. No todos traíamos unas buenas botas al viaje (o a Noruega), pero el poder de la curiosidad por aprender y por vivir una nueva experiencia está supliendo cualquier carencia, incluso las culturales o de idioma. Espíritu joven, en definitiva.
(Os dejo un par de vídeos: uno del viaje de ida y otro, sumándome a Romain y aunque no sea domingo de una canción coreada durante el viaje).
Y ya van... 7 comentarios en “Espíritu Erasmus”
Por Rosa J.C. en Sep 18, 2007 | Responde
Como molan estas aventurillas.
Por Daniel Basteiro en Sep 18, 2007 | Responde
Se salen!
Por Alvaro en Sep 18, 2007 | Responde
¡Qué cabronazo! Si es que ya se sabe que el Orgasmus… (y hasta sales en las fotos y todo!)
Un abrazo.
Por juanlu en Sep 18, 2007 | Responde
tienes que ir al Preikestolen, por favor!!!!
Por Eifonso Lagares en Sep 18, 2007 | Responde
Muy bien, si señor, también hay tiempo para pasárselo bien.
Saludos
Por Lu en Sep 18, 2007 | Responde
Soy de las que opina como Álvaro… si Dani hasta ¡¡sale en las fotos!!
Un abrazo desde Ferrol.
¡Disfruta de esa estancia!