¡Estos noruegos están locos!

¿No podrían tocar una guitarrita? ¿Unas maracas o incluso un violín? En dos días en la ciudad ya he visto varios. Interpretan para los peatones del centro arreglos de los ‘40 principales ‘ de la música clásica en una mañana de sábado. Y… seamos francos. Lo hacen muy bien.

Otros curiosos prefieren jugar a en tableros enormes.